viernes, 15 de abril de 2011

A Miss Nymphes de Ruisseau. Miss Venus de Barriere


Aquella que fue puta y borracha ha
Muerto
Luisa la rizadita
Que contaba en la cama historias viejas
De casas con un recibidor y un gran espejo
Y un mayordomo gordo sirviéndote café
Luisa la rizadita
Me prestaba dinero algunas veces
Y otras me conseguía
Adorables muchachas rubias
Eso que se llevan
Serán sus trapos viejos
Su palangana desconchada
Su cinta para el pelo
Luisa está como siempre en el portal
Escondiendo en la puerta su botella
Llamando a los chiquillos...

Hay fisonomías proféticas
-Honoré Balzac-

Radiante criatura ésta
que la memoria me devuelve,
aureolada de armiño,
cuajada en un destino a contrapelo.
Guardo como un tesoro sus últimos años,
la calentura excitante de su sala,
las meriendas lascivas de los viernes.
La veo de nuevo bajo una música azul
de flores, en su melancolía
feliz. El tiempo habia gastado
las ropas y el dinero.
Sólo quedaba en pie un palacio
limpísimo, unos perros
de azufre, jeringuillas,
su colección sagrada de muñecas
mecánicas, abanicos
de Singapoore, y una joven criada
a quien hacía "cosas"en los atardeceres.
Conservo sobre todo
sus ojos de niña atroz donde se confundían
el suicido de su madre y noches
de porcelana. Y sobre todo
el final desatado,
cuando en la punta de la muerte,
seca ya la criada,
consumido el orgullo, la lealtad, los recuerdos,
más allá de la noche inmensa de su decadencia,
urdió las altas sedas de la Resistencia,
e instruyo a los espejos
en el arte supremo
de sobrevivirla.

El blog sin miedos en pos de tiempos gloriosos

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