sábado, 18 de febrero de 2012

Imparable. Que no se puede parar o detener; las olas de los mares, las horas entre alba y ocaso. "No es momento de detenerse sino de avanzar, ¿cómo?




"Genios del aire, habitadores del luminoso éter, venid envueltos en un jirón de niebla plateada.
"Silfos invisibles, dejad el calíz de los entreabiertos, lirios, venid en vuestros carros de nácar, a los que vuelan uncidas las mariposas.
"Larvas de las fuentes, abandonad el lecho de musgo y caed sobre nosotras en menuda lluvia de perlas.
"Escarabajos de esmeralda, luciérnaga de fuego, mariposas negras, ¡venid!
"Y venid vosotros todos, espíritus de la noche, venid zumbando como un enjambre de insectos de luz y de oro.
"Venid, que ya el astro protector de los misterios brilla en la plenitud de su hermosura.
"Venid, que ha llegado el momento de las transformaciones maravillosas.
"Venid, que los que os aman os esperan impacientes.
-Gustavo Adolfo Claudio Dominguez-Insausti Bécquer-

2 comentarios:

LuPeeTha dijo...

con que ese es su nombre

n_n

me gusta

Anónimo dijo...

Lupe, eres muy sagaz.