miércoles, 17 de septiembre de 2014

RONALD ROLHEISER.



Estuve largo tiempo mirándome al espejo y maravillándome de cómo puede cambiar una persona y no darse cuenta del cambio. Va sucediendo gradualmente... La cara, de piel morena, ya no era la mía. Sólo los ojos eran los mismos mientras miraban fijamente como si quisieran atravesar el cristal y penetrar en la imagen presente hasta ver una imagen más verdadera, infinitamente lejana.


                                Marpin y la Rana.

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