miércoles, 9 de octubre de 2013

Quisiera uno recogerse a ratos para rehacerse su alma propia, atar el hilo -deshilvanando a trechos- de su vida para revivirse;

pero la avenida -en catarata tal vez- de los sucesos históricos diarios, de la revolución de cada día, le rompen el recogimiento, le confunden en la memoria las memorias y no hay manera ni de meditar ni de recordar. Y como uno no es cartujo, no ve, ni muerto, al que fué. O se siente a cierta edad -¡edad muy incierta!-, encorvado de alma como esos árboles de las costas azotadas de continuo por temporales marinos, a que se les ve encorvados.
                       -Miguel de Unamuno-


                                            El blog de Marpin y la Rana.

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