martes, 1 de octubre de 2013

¡Hola, gente del mundo! -Yo ya no sé nada. Nunca he sabido nada. Ni sé lo que es vivir, pero vivo. Ni sé lo que será morir, pero me moriré. Ni pretendo medir la inmensidad. MIGUEL DE UNAMUNO. Nació en 1864 y murió en su amada Salamanca, el último día del año 1936.

Llamé al cielo y no me oyó, y pues sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra. Responda el cielo y no yo.

-Por el eterno descanso del alma -acoté.
-¿Del alma? -replicó-; sí, de cántaro.
-Pero ¿y la rebelión de las masas? -le dije por decirle algo, y pues le sabía leído en lo del día.
-¿REBELIÓN? -contestó-. ¡Sumisión, sumisión! Buscan someterse. Y hay quien comete un crimen para que se le encarcele y comer sin tener que trabajar; hay quien pide la limosna de un castigo.
¿Adónde irá el buey que no are?
-¿Y cómo se cura eso? -le pregunté.
-Todo lo cura el tiempo -me replicó-. (¿Cómo se mide el conocimiento?)

                                       El blog de Marpin y la Rana.

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